Red Planet (2000) de Graeme Revell

La última moda de films futuristas sobre Marte (de la que fue pionera Mission to Mars) deja esta producción de la Warner Bros como uno de los mejores o, al menos, argumentalmente más sólidos.

Si Ennio Morricone dotaba su Mission To Mars (2000) de un tono místico-religioso, demasiado increíble para un film de ciencia ficción, Graeme Revell se desinhibió totalmente de todo concepto sinfónico y plasmó bajo la dirección de Antony Hoffman este interesante engendro «post-modernista». Para algunos una obra maestra dentro de estilo, para otros, música obviable.

A pesar que la edición de Pangaea Records delimita el trabajo de Revell a algo más de 30 minutos de música, nos hacemos a la idea de las intenciones del compositor. De Red Planet podemos decir que es un experimento entre el clasicismo (caracterizado por la excelente voz soprano de Emma Shapplin) y la renovación musical. Esto es, instrumentación electrónica.

Dos conceptos musicales que se combinan a la perfección y encanto en The InfiernoThe Fifth Heaven y Canto XXX. De hecho, estas tres canciones para soprano eran cantos a capella que aquí adquirían calificativos de experimentación a partir de la presencia electrónica que le proporciona el uso del teclado y la guitarra. El resultado no deja de ser interesante, una miscelánea coral con tres odas para soprano más el estilo único que le proporciona Graeme Revell.

Dejando el concepto del «post-modernismo» de lado, RED PLANET no entra dentro de la idea que tenemos de la música en la tradición Sci-Fi. Normalmente tenemos una idea del sinfonismo de John Williams (trilogía de Star Wars) o de Jerry Goldsmith (saga Star Trek) por lo que a fanfarria galáctica se refiere. Por el contrario, ni Ennio Morricone   ni Graeme Revell recurren al sinfonismo para salir, como menos, airosos de las críticas. Revell resulta tan simplista que en Red Planet su música queda reducida a poco más que a al sintetizador, a las voces corales o a la voz de Emma Shapplin.

Parte de la crítica especializada rechaza la obra de Revell y otros periodistas aplican al compositor neozelandés frases tan halagadoras como: «Revell tiene una destreza para combinar electrónica, orquesta y coro, junto con la voz». Algunos, incluso, en su afán de buscar obras de arte la han calificado de obra maestra del «post-modernismo», cosa que llama la atención, pues lo equipara al concepto de los Media Ventures, y entre ellos, a Trevor Rabin, el exponente, quizás, de ese concepto entre el club musical de Hans Zimmer.

Esta partitura tiene un hándicap. La edición de Pangaea Records es puramente comercial. No fue pensada, desde luego, para el aficionado a la banda sonora. Las canciones de Peter Gabriel (The Tower that Ate People y el remix de esta misma canción), Sting (A Thousand Years) y Strange Cargo (Montok Point) constituyen el supuesto gancho comercial del CD.

Debido a estas canciones, Red Planet carece de una obertura plenamente definida. No resulta difícil de creer que Graeme Revell dejase a un lado el Main Title, cuando en su idea innovadora ha prescindido en muchas ocasiones de las formas. Además, una de las características que lo definen es el desinterés por componer melodías iniciales que capten la atención del oyente. En Eaters Of The Dead (1998) o en The Crow (1994) prescindía de una obertura atrayente. Sus obras suelen marcar una escala en intensidad, aunque en RED PLANET quede diluida, en parte, gracias a la mezcla que impone el tono clásico con el toque electrónico. Graeme Revell necesita que se le escuche muy detenidamente. Compositores como James Newton Howard o James Horner presentan los temas centrales en sus oberturas y en la coda, siguiendo una estructura clásica. Con esto estamos presentando a un Revell muy innovador, cuando la desestructura de este score puede ser debido a la inconveniencia de editar toda la partitura.

Y si carece de una obertura perfectamente definida también carece de una coda al estilo de los epílogos que estamos acostumbrados. La edición de Pangaea Records cierra Red Planet con una canción When the World Is Running Down (You Cant’ Go Wrong) interpretada por The Police y Different Gear y el último track del score de Revell, Crash Landing, es una muestra de la tecnología musical y del neo concepto «post-modernismo».

 Comentario publicado en Scorefilia el 2 de octubre de 2001

Track list

1.Tower That Ate People

4:05

2. The Inferno

4:31

3. A Thousand Years

5:57

4. Mars Red Planet

3:25

5. The Fifth Heaven

4:53

6. Montok Point

7:13

7. Canto XXX

5:11

8. Alone

2:13

9. Dante’s Eternal Flame

3:40

10.Crash Landing

5:13

11.The Tower That Ate People [Remix]

6:27

12. hen the World Is Running Down (You Can’t Go Wrong)

3:35


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Una respuesta a Red Planet (2000) de Graeme Revell

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